Hace un año yo creía que la vida tenía un guion. Tenía planes, certezas, un “después”. Y de pronto llegó el silencio. Desde que su mamá falleció, todo lo que antes era sencillo se convirtió en valentía: bañarlo, darle de comer, calmarlo cuando llora, cantarle bajito cuando no logra dormir, aparentar fuerza cuando por dentro me estoy rompiendo.
A veces miro a Michele y pienso en lo injusto que puede ser todo… y, al mismo tiempo, en lo milagroso que es. Él no entiende el peso de las fechas. No sabe qué significa “falta”. Pero yo sí. Yo lo siento en cada rincón, en cada momento en que desearía que ella pudiera verlo crecer.
Y aun así, cada día me hago la misma promesa: él nunca se va a sentir solo. Ni en los días difíciles. Ni cuando yo esté agotado. Ni siquiera cuando tenga miedo de no ser suficiente.
Hoy cumple 1 año. Un año de risas que me sostuvieron cuando estaba al borde. Un año de noches largas y mañanas que vuelven a empezar. Un año aprendiendo a ser “todo lo que él tiene”… y descubriendo que él se convirtió en todo lo que me mantiene de pie. 🥺❤️
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